La vida está compuesta de las llamadas contradicciones.
Una de ellas, por ejemplo, es que, por un lado, necesitas actuar, pero, por otro, liberarte de la actividad.
¿Cómo puedes actuar si, al fin y al cabo, debes abstenerte de actuar?
Algunos pueblos creen resolver esta paradoja simplemente sin hacer nada. Viven según el principio: «Dios se encargará de todo».
¡Qué extraña idea tienen de Dios! ¿Para qué necesitaría una vaca un campesino si él mismo pudiera dar leche? ¿Para qué necesitaría un vigilante la ayuda de un perro si él mismo ladrara con gusto?
¿Acaso debía dotaros de toda clase de dones para, al final, hacerlo todo Yo por vosotros? Si fuera así, entonces tendrían razón quienes piensan que la creación es «simplemente una casualidad» y que no tiene ni sentido ni propósito.
Tú y la toma de conciencia de tu identidad son el propósito de la creación. Por eso tus acciones tienen una importancia decisiva. Pero no es menos importante el desapego de las acciones, para que, cautivado por la acción, no te quedes atrapado en maya (el mundo exterior, la ilusión).
Alcanzarás el punto medio entre la acción y el desapego de la acción ofreciendo tus acciones a Mí (7.1) y teniendo siempre presente que Yo soy quien actúa.
Y así, la contradicción aparentemente irresoluble entre la acción y el desapego de la acción se resolverá por sí sola.
Sai Baba
Una de ellas, por ejemplo, es que, por un lado, necesitas actuar, pero, por otro, liberarte de la actividad.
¿Cómo puedes actuar si, al fin y al cabo, debes abstenerte de actuar?
Algunos pueblos creen resolver esta paradoja simplemente sin hacer nada. Viven según el principio: «Dios se encargará de todo».
¡Qué extraña idea tienen de Dios! ¿Para qué necesitaría una vaca un campesino si él mismo pudiera dar leche? ¿Para qué necesitaría un vigilante la ayuda de un perro si él mismo ladrara con gusto?
¿Acaso debía dotaros de toda clase de dones para, al final, hacerlo todo Yo por vosotros? Si fuera así, entonces tendrían razón quienes piensan que la creación es «simplemente una casualidad» y que no tiene ni sentido ni propósito.
Tú y la toma de conciencia de tu identidad son el propósito de la creación. Por eso tus acciones tienen una importancia decisiva. Pero no es menos importante el desapego de las acciones, para que, cautivado por la acción, no te quedes atrapado en maya (el mundo exterior, la ilusión).
Alcanzarás el punto medio entre la acción y el desapego de la acción ofreciendo tus acciones a Mí (7.1) y teniendo siempre presente que Yo soy quien actúa.
Y así, la contradicción aparentemente irresoluble entre la acción y el desapego de la acción se resolverá por sí sola.
Sai Baba