A menudo expresamos aquí, en estos espacios, palabras de Gratitud. Damos las gracias por la ayuda, por los sentimientos o emociones vividos después de las meditaciones o prácticas, por los descubrimientos sobre nosotros mismos o por algo que hayamos experimentado. Pero a veces el sentimiento de Gratitud surge sin motivo: simplemente quieres pronunciar estas palabras, escribirlas y compartir este estado con el mundo.
Estos son pensamientos que me vienen cada vez con más frecuencia. Reflexiono sobre ellos y llego siempre a la misma conclusión: ¡cómo empezó a cambiar mi vida desde el momento en que llegué a este sitio, la Escuela Mahapurna de Veretennikov! ¡No me arrepiento ni un solo segundo de haberme registrado aquí! ¡Cuántos cambios han ocurrido y han llegado a mi vida!
Ante todo, en mi vida apareció un sentimiento de alegría. Sí, sí. Estos momentos de euforia estuvieron presentes en la infancia, en la juventud y más tarde, ya en la edad adulta. Pero eran momentos aislados. En cambio, durante este corto tiempo que llevo en estos espacios —la Escuela Mahapurna, el sitio Tu Yoga, el Ashram, la Academia—, el sentimiento de alegría vive conmigo. Ya no es simplemente un sentimiento: es un estado. ¡Gracias, Maestro! ¡Gracias, Serguéi Vasílievich! ¡Gracias, OM Shanti! ¡Gracias por la posibilidad de sentir alegría y vivir con ella! Y créanme, ¡no es poco!
Estos son pensamientos que me vienen cada vez con más frecuencia. Reflexiono sobre ellos y llego siempre a la misma conclusión: ¡cómo empezó a cambiar mi vida desde el momento en que llegué a este sitio, la Escuela Mahapurna de Veretennikov! ¡No me arrepiento ni un solo segundo de haberme registrado aquí! ¡Cuántos cambios han ocurrido y han llegado a mi vida!
Ante todo, en mi vida apareció un sentimiento de alegría. Sí, sí. Estos momentos de euforia estuvieron presentes en la infancia, en la juventud y más tarde, ya en la edad adulta. Pero eran momentos aislados. En cambio, durante este corto tiempo que llevo en estos espacios —la Escuela Mahapurna, el sitio Tu Yoga, el Ashram, la Academia—, el sentimiento de alegría vive conmigo. Ya no es simplemente un sentimiento: es un estado. ¡Gracias, Maestro! ¡Gracias, Serguéi Vasílievich! ¡Gracias, OM Shanti! ¡Gracias por la posibilidad de sentir alegría y vivir con ella! Y créanme, ¡no es poco!