Por cierto, para quienes preparan por su cuenta este tipo de leche, recomiendo encarecidamente comprar una bolsa de este tipo para separar la leche de la pulpa.
Ningún colador puede sustituirla.
La bolsa permite obtener una leche sin pequeñas partículas flotando en ella, cuya presencia influye mucho en la percepción de la bebida. Sin esas partículas, la leche se convierte en una auténtica bebida con la que se puede sorprender a cualquiera al oír: "¿¡De verdad está hecha de frutos secos!?".
Anacardos (se pueden usar otros frutos secos, pero los anacardos son mejores) - 35 g
Zumo de limón (o vinagre de manzana) - 1 cucharadita
Sirope (de arce, de agave o de dátiles, a elegir) - 1 cucharadita
Levadura nutricional (no confundir con la levadura de panadería) - 10 g (2 cucharadas)
Agar-agar - 1 cucharada
Almidón de tapioca (es imprescindible que sea solo este) - 14 g
Sal - 1 cucharadita
Aceite de coco refinado - 80 ml
Agua - 375 ml
Triturar todos los ingredientes con una batidora.
Pasar la mezcla a un cazo, ponerlo al fuego y calentar hasta que espese, removiendo durante el proceso. En cuanto la mezcla espese, la paso a un bol y después al frigorífico (se recomienda dejarla una hora) ¡listo!
Poner el queso con una cuchara sobre la pizza o sobre cualquier otro plato, introducirlo en el horno precalentado y esperar hasta que todo esté listo y bien dorado.