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Ahora te encuentras en la sección de juegos esotéricos, donde hay muchos juegos para el desarrollo. Y todos son gratuitos.
Así que, sobre el nuevo juego:
A pesar de que este juego es muy sencillo, activa en nuestro cerebro mecanismos ocultos de rejuvenecimiento.
Incluso el simple hecho de que pienses en el tema de este juego ya hace que tu cerebro cambie a programas de rejuvenecimiento.
La esencia del juego es sencilla. Entras en este tema e intentas imaginarte como un niño que aún no sabe todo lo que tú sabes ahora.
En realidad, lo que sabes ahora no es conocimiento en absoluto, sino el llenado de tu cerebro con toda clase de basura que nuestra sociedad ha depositado en él.
Así que debes entrar en este tema, imaginarte como un niño libre de cualquier información y hacer lo que, de hecho, hace cualquier niño: preguntarte por qué ocurre lo que ocurre.
Es decir, en este tema escribes preguntas. No hace falta dar respuestas, solo preguntas.
En realidad, la pregunta es mucho más importante que la respuesta. Eso nos lo enseña la sabiduría oriental.
Las personas, los alumnos que no hacen preguntas, no se desarrollan. Los alumnos que reciben respuestas sin hacer preguntas tampoco se desarrollan. No valoran las respuestas.
Así que debes convertirte en un niño mientras estés en este tema y hacer preguntas.
Por ejemplo:
Es más, incluso si alguien no juega, pero entra en este tema, donde adultos escriben preguntas infantiles, aun así activa en algún nivel subconsciente el mecanismo de rejuvenecimiento.
Es decir, todos salen beneficiados.
Así que, sobre el nuevo juego:
A pesar de que este juego es muy sencillo, activa en nuestro cerebro mecanismos ocultos de rejuvenecimiento.
Incluso el simple hecho de que pienses en el tema de este juego ya hace que tu cerebro cambie a programas de rejuvenecimiento.
La esencia del juego es sencilla. Entras en este tema e intentas imaginarte como un niño que aún no sabe todo lo que tú sabes ahora.
En realidad, lo que sabes ahora no es conocimiento en absoluto, sino el llenado de tu cerebro con toda clase de basura que nuestra sociedad ha depositado en él.
Así que debes entrar en este tema, imaginarte como un niño libre de cualquier información y hacer lo que, de hecho, hace cualquier niño: preguntarte por qué ocurre lo que ocurre.
Es decir, en este tema escribes preguntas. No hace falta dar respuestas, solo preguntas.
En realidad, la pregunta es mucho más importante que la respuesta. Eso nos lo enseña la sabiduría oriental.
Las personas, los alumnos que no hacen preguntas, no se desarrollan. Los alumnos que reciben respuestas sin hacer preguntas tampoco se desarrollan. No valoran las respuestas.
Así que debes convertirte en un niño mientras estés en este tema y hacer preguntas.
Por ejemplo:
- ¿Por qué tiene el ser humano cinco dedos?
- ¿Y qué habrá al final si vuelas durante mucho tiempo por el espacio?
- ¿Adónde llegaremos?
- ¿Y por qué los relojes tienen tres manecillas y no cuatro?
- ¿Quién inventó a los seres humanos?
- ¿Y por qué el perro tiene cuatro patas?
- Y así sucesivamente.
Es más, incluso si alguien no juega, pero entra en este tema, donde adultos escriben preguntas infantiles, aun así activa en algún nivel subconsciente el mecanismo de rejuvenecimiento.
Es decir, todos salen beneficiados.
UN POCO DE CIENCIA:
1. La curiosidad activa los sistemas de aprendizaje y renovación del cerebro
Cuando una persona hace una pregunta cuya respuesta desconoce, el cerebro pasa a un estado de búsqueda de información.
Las investigaciones muestran que la curiosidad está relacionada con la activación del sistema de recompensa del cerebro, incluidos los mecanismos dopaminérgicos. La dopamina participa no solo en la sensación de placer, sino también en los procesos de aprendizaje, formación de nuevas conexiones entre las neuronas y consolidación de nuevas experiencias.
En otras palabras, el estado de «¿Y por qué?» es uno de los estados naturales del cerebro orientados al desarrollo.
Por eso los niños aprenden tan rápido: su cerebro se encuentra constantemente en modo de exploración.
2. Las preguntas ayudan a salir del modo de pensamiento automático
Con la edad, la persona empieza a percibir una enorme cantidad de cosas como obvias.
Por ejemplo:
«El ser humano tiene cinco dedos»
«El sol sale por la mañana»
«El reloj indica la hora»
El cerebro ahorra energía y deja de analizar los fenómenos habituales.
Esto se denomina automatización cognitiva.
Cuando una persona vuelve a hacer preguntas sencillas, es como si retirara el filtro habitual de la percepción y activara un análisis más profundo.
En psicología, esto se relaciona con el desarrollo del pensamiento divergente: la capacidad de ver varias explicaciones posibles para una misma situación.
3. El estado infantil está relacionado con una mayor neuroplasticidad
El cerebro de los niños posee una gran plasticidad, es decir, la capacidad de crear nuevas conexiones neuronales.
En los adultos, esta capacidad se conserva durante toda la vida, pero a menudo disminuye debido a los hábitos, el estrés y el uso constante de los mismos esquemas mentales.
La novedad, la curiosidad, el aprendizaje y la conducta exploratoria pueden mantener la neuroplasticidad.
Por eso, volver al estado de explorador puede considerarse una especie de «entrenamiento de la flexibilidad cerebral».
4. El juego reduce la influencia de los estereotipos y las creencias limitantes
A lo largo de la vida, la persona acumula una enorme cantidad de ideas preconcebidas:
«Eso es imposible»
«Eso no ocurre»
«Eso ya se sabe»
«No se puede pensar en eso»
Parte de estos conocimientos es realmente útil, pero otra parte se convierte en limitaciones.
El niño aún no tiene tal cantidad de prohibiciones internas. Explora el mundo libremente.
El regreso temporal a la forma infantil de pensar ayuda a activar las áreas creativas del cerebro y a encontrar ideas inesperadas.
5. La curiosidad está relacionada con el estado emocional y la reducción del estrés
El estado de asombro y exploración suele ir acompañado de emociones positivas.
Cuando una persona se pregunta sinceramente:
«¿Y por qué está todo dispuesto precisamente así?»
pasa del modo de ansiedad y control al modo de exploración.
Esto puede reducir el nivel de tensión psicológica y favorecer un estado más tranquilo del sistema nervioso.
¿Por qué se puede llamar «rejuvenecimiento del cerebro»?
En este caso no se trata de un rejuvenecimiento literal de las células del organismo, sino de un rejuvenecimiento funcional: el retorno de cualidades características de un cerebro joven:
El cerebro humano envejece no solo por la edad, sino también por la pérdida de interés, la disminución de nuevas impresiones y la vida en modo automático.
Por eso, la pregunta más sencilla:
«¿Y por qué?»
puede convertirse en un ejercicio que DEVUELVA de nuevo al cerebro el estado de explorador.
Cuando una persona hace una pregunta cuya respuesta desconoce, el cerebro pasa a un estado de búsqueda de información.
Las investigaciones muestran que la curiosidad está relacionada con la activación del sistema de recompensa del cerebro, incluidos los mecanismos dopaminérgicos. La dopamina participa no solo en la sensación de placer, sino también en los procesos de aprendizaje, formación de nuevas conexiones entre las neuronas y consolidación de nuevas experiencias.
En otras palabras, el estado de «¿Y por qué?» es uno de los estados naturales del cerebro orientados al desarrollo.
Por eso los niños aprenden tan rápido: su cerebro se encuentra constantemente en modo de exploración.
2. Las preguntas ayudan a salir del modo de pensamiento automático
Con la edad, la persona empieza a percibir una enorme cantidad de cosas como obvias.
Por ejemplo:
«El ser humano tiene cinco dedos»
«El sol sale por la mañana»
«El reloj indica la hora»
El cerebro ahorra energía y deja de analizar los fenómenos habituales.
Esto se denomina automatización cognitiva.
Cuando una persona vuelve a hacer preguntas sencillas, es como si retirara el filtro habitual de la percepción y activara un análisis más profundo.
En psicología, esto se relaciona con el desarrollo del pensamiento divergente: la capacidad de ver varias explicaciones posibles para una misma situación.
3. El estado infantil está relacionado con una mayor neuroplasticidad
El cerebro de los niños posee una gran plasticidad, es decir, la capacidad de crear nuevas conexiones neuronales.
En los adultos, esta capacidad se conserva durante toda la vida, pero a menudo disminuye debido a los hábitos, el estrés y el uso constante de los mismos esquemas mentales.
La novedad, la curiosidad, el aprendizaje y la conducta exploratoria pueden mantener la neuroplasticidad.
Por eso, volver al estado de explorador puede considerarse una especie de «entrenamiento de la flexibilidad cerebral».
4. El juego reduce la influencia de los estereotipos y las creencias limitantes
A lo largo de la vida, la persona acumula una enorme cantidad de ideas preconcebidas:
«Eso es imposible»
«Eso no ocurre»
«Eso ya se sabe»
«No se puede pensar en eso»
Parte de estos conocimientos es realmente útil, pero otra parte se convierte en limitaciones.
El niño aún no tiene tal cantidad de prohibiciones internas. Explora el mundo libremente.
El regreso temporal a la forma infantil de pensar ayuda a activar las áreas creativas del cerebro y a encontrar ideas inesperadas.
5. La curiosidad está relacionada con el estado emocional y la reducción del estrés
El estado de asombro y exploración suele ir acompañado de emociones positivas.
Cuando una persona se pregunta sinceramente:
«¿Y por qué está todo dispuesto precisamente así?»
pasa del modo de ansiedad y control al modo de exploración.
Esto puede reducir el nivel de tensión psicológica y favorecer un estado más tranquilo del sistema nervioso.
¿Por qué se puede llamar «rejuvenecimiento del cerebro»?
En este caso no se trata de un rejuvenecimiento literal de las células del organismo, sino de un rejuvenecimiento funcional: el retorno de cualidades características de un cerebro joven:
- curiosidad;
- capacidad de asombrarse;
- disposición para aprender;
- flexibilidad mental;
- capacidad de ver algo nuevo en lo habitual.
El cerebro humano envejece no solo por la edad, sino también por la pérdida de interés, la disminución de nuevas impresiones y la vida en modo automático.
Por eso, la pregunta más sencilla:
«¿Y por qué?»
puede convertirse en un ejercicio que DEVUELVA de nuevo al cerebro el estado de explorador.