Durante la Puja estuve junto a la hoguera con auriculares, escuchando los himnos que recomendó Om Shanti. Logré sumergirme de una manera muy poderosa en la sensación de conexión con mi Linaje. Pedí al Altísimo por cada Alma. Lo más interesante es que, 10 minutos antes de que terminara la Puja del Linaje, apareció inesperadamente una gran laika de color claro y empezó a buscar afecto. Por supuesto, me alegré de aquella señal, acariciamos al perrito y le dimos algo de comer.
¡Mi más profundo respeto, Om Shanti, y nuestra eterna gratitud! ¡Que reciba todas las bendiciones!


¡Mi más profundo respeto, Om Shanti, y nuestra eterna gratitud! ¡Que reciba todas las bendiciones!