No puedo presumir de escuchar este programa-masaje todos los días, pero aun así quiero señalar que cada vez que lo escucho capto algo nuevo, sutil, etéreo, como si no fuera de este mundo. A mí me llegó, y no solo como una sensación de armonización y equilibrio de ambos hemisferios. La última vez que lo escuché, volé, sintiéndome como un pájaro con alas, además muy grandes. Sobrevolaba con facilidad latitudes y espacios desconocidos, familiarizándome con distintas dimensiones y mundos. Y fueron sensaciones maravillosamente agradables, que dan ganas de volver a experimentar. Nunca había sentido despegues y vuelos tan rápidos y ligeros. Hay cierto deseo de que se repita todo lo vivido, aunque desde el principio entiendo que no puede existir una repetición exacta. Es genial simplemente entrar en contacto y dejar pasar por uno mismo algo nuevo, hasta entonces desconocido. ¡Gracias, OM Shanti!