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En 2023 le dije: Anuncio - Curso «Cosmo-Energo-Yoga» (CEY)
Cosmo Sapiens - la Mente Superior.
A veces parece que el ser humano moderno ya ha alcanzado grandes alturas. Hemos aprendido a dividir el átomo, transmitir pensamientos a través de miles de kilómetros, ver galaxias lejanas y crear mundos artificiales. Pero si miramos más profundamente, queda claro que todo esto quizá sea solo un prólogo. No la cima, sino apenas el primer peldaño hacia algo mucho más grande.
Se supone que el siguiente nivel de la evolución humana será Homo Universus,
Homo Universus — Ser Humano Universal.
Ya no es simplemente el ser humano racional, ni solo un portador de inteligencia, voluntad y memoria. Es un ser que comienza a percibirse no como una unidad biológica separada, sino como parte de la enorme trama viva del Universo. El Ser Humano Universal es quien siente una conexión no solo con la sociedad, la naturaleza y el planeta, sino también con las propias leyes cósmicas. Piensa más allá del beneficio personal, más allá de una civilización e incluso más allá de un solo planeta.
Pero quizá, antes de que la humanidad alcance el estado de Homo Universus, deba atravesar una etapa intermedia: Homo Cosmicus,
Homo Cosmicus — Ser Humano Cósmico.
Es un peldaño muy importante. En él, el ser humano sale por primera vez verdaderamente de los límites de la autopercepción terrestre. Comienza a sentirse no solo habitante de la Tierra, ni únicamente representante de una nación, cultura o época, sino un ser de escala cósmica. Su conciencia deja de estar encerrada en lo cotidiano, lo social y lo material. Se abre hacia las estrellas, otras formas de vida, las leyes superiores y los niveles sutiles del ser.
Homo Cosmicus es la persona que ya no se pregunta solamente:
«¿Cómo sobrevivir?»
ni siquiera únicamente:
«¿Cómo puedo ser feliz?»
Se plantea una pregunta de otro orden:
«¿Cuál es mi lugar en el Universo?»
«¿Cuál es el sentido de la conciencia en el designio cósmico?»
«¿Cómo se relacionan el espíritu, la materia, la mente y el infinito?»
Una persona así comienza a vivir no solo de acuerdo con los intereses del cuerpo y la personalidad. En ella despierta la responsabilidad cósmica. Comprende que el pensamiento es una fuerza, la conciencia es energía y que el estado interior de una persona puede ser tan importante como sus acciones externas. Entiende que la evolución no consiste únicamente en desarrollar tecnologías, sino también en refinar la percepción, expandir el amor y profundizar la sabiduría.
Y entonces el siguiente paso natural se convierte en Homo Universus: aquel que ya no se limita a mirar el cosmos, sino que comienza a vivir en unidad con los principios universales del ser. Es un ser más íntegro, más armonioso y más multidimensional. En él se unen la razón, el corazón, la intuición, la visión espiritual y un profundo conocimiento de las leyes de la vida. No se opone al mundo: está sintonizado con él.
Se puede decir que, si Homo Sapiens es el ser humano pensante,
entonces Homo Cosmicus es el ser humano consciente de su origen cósmico,
y Homo Universus es el ser humano que ha despertado en sí la conciencia universal.
Y quizá lleguemos a conocer todo esto a través de lo que puede llamarse Cosmo Sapiens —
Cosmo Sapiens,
la Mente Superior.
Aquí ya no se trata únicamente de la mente humana en el sentido habitual. La Mente Superior es la capacidad de la conciencia para entrar en contacto con una capa más profunda de la verdad. Es una sabiduría que no está limitada por la experiencia personal de un solo individuo. Es una mente que percibe el todo. Una mente que no destruye, sino que une. No fragmenta, sino que ve la unidad. No discute con el infinito, sino que aprende de él.
Quizá el futuro de la humanidad no consista simplemente en volar a otros planetas y colonizar mundos. Quizá el principal viaje cósmico tenga lugar dentro del propio ser humano: mediante la expansión de la conciencia, la purificación de la percepción, el desarrollo de la cultura interior, el despertar de capacidades ocultas y la superación de los límites del ego estrecho.
Y entonces la evolución no resultará ser un camino del animal a la máquina, sino un camino desde el ser humano limitado hacia un ser de escala universal.
De Homo Sapiens
hacia Homo Cosmicus,
de Homo Cosmicus
hacia Homo Universus.
Y quizá sea precisamente ahora cuando la humanidad se encuentre en el umbral de este gran cambio.
Cosmo Sapiens - la Mente Superior.
El siguiente nivel de la evolución humana
A veces parece que el ser humano moderno ya ha alcanzado grandes alturas. Hemos aprendido a dividir el átomo, transmitir pensamientos a través de miles de kilómetros, ver galaxias lejanas y crear mundos artificiales. Pero si miramos más profundamente, queda claro que todo esto quizá sea solo un prólogo. No la cima, sino apenas el primer peldaño hacia algo mucho más grande.
Se supone que el siguiente nivel de la evolución humana será Homo Universus,
Homo Universus — Ser Humano Universal.
Ya no es simplemente el ser humano racional, ni solo un portador de inteligencia, voluntad y memoria. Es un ser que comienza a percibirse no como una unidad biológica separada, sino como parte de la enorme trama viva del Universo. El Ser Humano Universal es quien siente una conexión no solo con la sociedad, la naturaleza y el planeta, sino también con las propias leyes cósmicas. Piensa más allá del beneficio personal, más allá de una civilización e incluso más allá de un solo planeta.
Pero quizá, antes de que la humanidad alcance el estado de Homo Universus, deba atravesar una etapa intermedia: Homo Cosmicus,
Homo Cosmicus — Ser Humano Cósmico.
Es un peldaño muy importante. En él, el ser humano sale por primera vez verdaderamente de los límites de la autopercepción terrestre. Comienza a sentirse no solo habitante de la Tierra, ni únicamente representante de una nación, cultura o época, sino un ser de escala cósmica. Su conciencia deja de estar encerrada en lo cotidiano, lo social y lo material. Se abre hacia las estrellas, otras formas de vida, las leyes superiores y los niveles sutiles del ser.
Homo Cosmicus es la persona que ya no se pregunta solamente:
«¿Cómo sobrevivir?»
ni siquiera únicamente:
«¿Cómo puedo ser feliz?»
Se plantea una pregunta de otro orden:
«¿Cuál es mi lugar en el Universo?»
«¿Cuál es el sentido de la conciencia en el designio cósmico?»
«¿Cómo se relacionan el espíritu, la materia, la mente y el infinito?»
Una persona así comienza a vivir no solo de acuerdo con los intereses del cuerpo y la personalidad. En ella despierta la responsabilidad cósmica. Comprende que el pensamiento es una fuerza, la conciencia es energía y que el estado interior de una persona puede ser tan importante como sus acciones externas. Entiende que la evolución no consiste únicamente en desarrollar tecnologías, sino también en refinar la percepción, expandir el amor y profundizar la sabiduría.
Y entonces el siguiente paso natural se convierte en Homo Universus: aquel que ya no se limita a mirar el cosmos, sino que comienza a vivir en unidad con los principios universales del ser. Es un ser más íntegro, más armonioso y más multidimensional. En él se unen la razón, el corazón, la intuición, la visión espiritual y un profundo conocimiento de las leyes de la vida. No se opone al mundo: está sintonizado con él.
Se puede decir que, si Homo Sapiens es el ser humano pensante,
entonces Homo Cosmicus es el ser humano consciente de su origen cósmico,
y Homo Universus es el ser humano que ha despertado en sí la conciencia universal.
Y quizá lleguemos a conocer todo esto a través de lo que puede llamarse Cosmo Sapiens —
Cosmo Sapiens,
la Mente Superior.
Aquí ya no se trata únicamente de la mente humana en el sentido habitual. La Mente Superior es la capacidad de la conciencia para entrar en contacto con una capa más profunda de la verdad. Es una sabiduría que no está limitada por la experiencia personal de un solo individuo. Es una mente que percibe el todo. Una mente que no destruye, sino que une. No fragmenta, sino que ve la unidad. No discute con el infinito, sino que aprende de él.
Quizá el futuro de la humanidad no consista simplemente en volar a otros planetas y colonizar mundos. Quizá el principal viaje cósmico tenga lugar dentro del propio ser humano: mediante la expansión de la conciencia, la purificación de la percepción, el desarrollo de la cultura interior, el despertar de capacidades ocultas y la superación de los límites del ego estrecho.
Y entonces la evolución no resultará ser un camino del animal a la máquina, sino un camino desde el ser humano limitado hacia un ser de escala universal.
De Homo Sapiens
hacia Homo Cosmicus,
de Homo Cosmicus
hacia Homo Universus.
Y quizá sea precisamente ahora cuando la humanidad se encuentre en el umbral de este gran cambio.
S. V. Veretennikov